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Torres
Tipo de juego: Estrategia
Fabricante: Rio Grande Games / Ravensburger Spieleverlag (© 1999)
Creadores: Wolfgang Kramer / Michael Kiesling
Reseña: Francisco Alcalá
Torres es, sin lugar a dudas, un claro ejemplo de los juegos alemanes actuales: juegos prácticamente abstractos con un tema pegado "a la fuerza", sin violencia, ágiles y fluidos. Torres es uno de los juegos más interesantes de este año, y su segundo lugar en el premio "Deutscher Spiele Preis" lo corrobora.
La historia habla sobre un rey que desea reconstruir su reino (destruido por una terrible guerra), y ha pedido a sus hijos que le ayuden en esta labor edificando castillos. Durante tres años, los príncipes participan en la construcción de los castillos y, al final del tercer año, el rey evaluará al que más haya contribuido a la reconstrucción del reino, y lo elegirá como su heredero (ignorando olímpicamente la tradición del primogénito).
Los jugadores, pues, representan a los príncipes en su labro de reconstrucción. Durante su turno, un jugador tiene 5 "puntos de acción" que puede utilizar en diferentes actividades: colocar un bloque en uno de los castillos, mover a uno de sus caballeros (representados por peones de colores), tomar una carta, etc. El tablero es una cuadrícula de 8 x 8, donde se colocan bloques en forma de torre, que pueden apilarse para ir formando los castillos. Durante las tres rondas que dura el juego, los jugadores intentan construir castillos muy altos y colocar en ellos a sus caballeros. Al final de cada ronda, los jugadores obtienen puntos por cada castillo en donde hayan conseguido colocar a un caballero; estos puntos son equivalentes a el área que ocupa el castillo en el tablero, multiplicado por la altura de la torre en donde se encuentra colocado su caballero. Al final de las tres rondas, el jugador que haya acumulado el mayor número de puntos es el ganador.
El juego mantiene una fluidez impresionante. A pesar de ser un juego que requiere de pensamiento calculador, el tener solamente 5 acciones disponibles por turno (cada ronda tiene 3 ó 4 turnos, dependiendo del número de jugadores) hace que el juego mantenga un ritmo rápido y ágil. Como muchos juegos alemanes, en Torres los jugadores que no están jugando deben poner atención a las jugadas de sus contrincantes para planear sus acciones futuras, evitando distracción y aburrimiento. De la misma forma, el número reducido de jugadas de las que dispone el jugador hace necesario el tratar de sacar el máximo provecho de cada una de ellas; tomando en cuenta ciertas restricciones para las jugadas (con respecto a la colocación de bloques y el movimiento de los peones), el jugador debe buscar la jugada más rentable con menos movimientos.
La construcción de castillos tiene ciertas restricciones: al colocar un bloque el jugador no puede unir dos castillos diferentes; los castillos, a su vez, deben tener torres de una altura igual o menor al área que ocupan en el tablero. Por otra parte, los peones solamente pueden moverse en línea horizontal o vertical (no diagonal) y únicamente pueden subir un piso por movimiento. Esto obliga a los jugadores a construir las torres en forma de escalera, para poder llevar a sus peones hasta las torres más altas de cada castillo. Al final de la ronda, cada castillo da puntos a todos los jugadores que tengan peones en él; esto lleva a una interesante disyuntiva al momento de colocar los bloques: ¿Debo hacer más alta una torre y subir ahí a mi peón, o debo aumentar el área del castillo, lo cual beneficia a todos los jugadores que están en el castillo? Eventualmente, es necesario aumentar el área del castillo para poder construir torres más altas y, por ende, ayudar a otros jugadores.
Torres también incluye un mazo de cartas que permiten realizar algunas acciones que van en contra de las reglas, como mover un peón en diagonal, subir dos pisos en un solo movimiento, colocar bloques extra en un castillo, etc. Estas cartas pueden ayudar a un jugador en un momento decisivo, y añaden un toque de variedad y azar al juego. Aún así, la versión avanzada del juego exige que todos los jugadores inicien el juego con todas las cartas en la mano, evitando el azar.
En cuestiones de balance, parece ser que Torres favorece al jugador que desde el principio toma ventaja; es común ver que el jugador que lleva la delantera en la primera ronda, difícilmente la perderá en el resto del juego, a menos que cometa un error. Algunos factores reducen esta situación, como el uso de una carta que puede cambiar el curso del juego, o el bono del rey, que consiste en ocupar el mismo castillo que el rey (representado por una pieza blanca) que da puntos extra al final de cada ronda. De cualquier manera, Torres es un juego muy equilibrado: entre jugadores más o menos similares en experiencia, la diferencia en puntos no suele ser muy grande, ya que todos obtienen puntos de los mismos castillos en el tablero. Parece también que Torres se juega mejor entre 3 o 4 jugadores: cuando solamente son dos, cada jugador puede dedicarse a construir sus torres, con poca interacción entre ellos.
La calidad de los componentes es excelente, así como su diseño. La única falla que puede mencionarse es la forma de los peones, que dificulta el tomarlos, sobre todo cuando se encuentra un peón entre dos torres altas: el peón puede resbalar de la mano y caer sobre los bloques, causando un buen desacomodo a las torres construidas. El acabado del tablero evita que se raspe con facilidad con los bloques, pero también lo hace resbaladizo, empeorando la situación de un peón o bloque que cae, hecho que generalmente termina en un montón de bloques desperdigados sobre el tablero.
En general, Torres es un magnífico juego: requiere de habilidad y pensamiento calculador, y a su vez es ágil e intenso. Cada juego es notablemente diferente y exige de una estrategia cambiante a cada turno. Considerando que cada partida dura aproximadamente una hora, tenemos un juego lo suficientemente ligero para disfrutarse en cualquier momento y lo suficientemente profundo para ser un reto a los jugadores. Muy recomendable.
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